{"id":4477,"date":"2025-08-11T21:08:10","date_gmt":"2025-08-11T21:08:10","guid":{"rendered":"https:\/\/qelizaesthetics.com\/gut-microbiome-as-a-modulator-of-longevity-health-and-disease\/"},"modified":"2025-08-11T21:08:10","modified_gmt":"2025-08-11T21:08:10","slug":"gut-microbiome-as-a-modulator-of-longevity-health-and-disease","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/qelizaesthetics.com\/es\/el-microbioma-intestinal-como-modulador-de-la-longevidad-la-salud-y-la-enfermedad\/","title":{"rendered":"El microbioma intestinal como modulador de la longevidad, la salud y la enfermedad"},"content":{"rendered":"<div><\/div>\n<div>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El microbioma intestinal es un ecosistema complejo que se encuentra principalmente en el tracto gastrointestinal (GI). <\/span><a href=\"https:\/\/www.ncbi.nlm.nih.gov\/pmc\/articles\/PMC6950569\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><span style=\"font-weight: 400;\">Cambios de composici\u00f3n o funcionales<\/span><\/a><span style=\"font-weight: 400;\"> dentro de la microbiota intestinal contribuyen a la salud y la enfermedad, incluidos los atributos inmunitarios, metab\u00f3licos y neuroconductuales. La composici\u00f3n de la microbiota intestinal puede ser muy variable y diversa entre individuos, aunque algunas especies bacterianas clave suelen estar presentes en la mayor\u00eda.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El tracto gastrointestinal humano contiene hasta un 10<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">13<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">-10<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">14<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> c\u00e9lulas bacterianas, compuestas por hasta 1.000 especies diferentes. Esto es diez veces m\u00e1s que las c\u00e9lulas del cuerpo humano. Se calcula que <\/span><a href=\"https:\/\/pubmed.ncbi.nlm.nih.gov\/34179053\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><span style=\"font-weight: 400;\">m\u00e1s de 70% de todos los microbios<\/span><\/a><span style=\"font-weight: 400;\"> del cuerpo humano se encuentran en el intestino (delgado y grueso).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La microbiota intestinal parece ejercer una gran variedad de propiedades funcionales que influyen en la fisiolog\u00eda y la patolog\u00eda humanas: modulaci\u00f3n de la absorci\u00f3n y la cosecha de energ\u00eda mediante la producci\u00f3n de vitaminas y la fermentaci\u00f3n de componentes alimentarios no digeribles, influencia en la homeostasis intestinal, el desarrollo, la funci\u00f3n y la maduraci\u00f3n del sistema inmunitario y el metabolismo de los f\u00e1rmacos.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Factores no diet\u00e9ticos que afectan a la microbiota intestinal<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La microbiota intestinal est\u00e1 formada por una combinaci\u00f3n de factores extr\u00ednsecos (por ejemplo, el estilo de vida y el consumo de drogas) e intr\u00ednsecos (por ejemplo, la gen\u00e9tica). Sin embargo, <\/span><a href=\"https:\/\/pubmed.ncbi.nlm.nih.gov\/31766592\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><span style=\"font-weight: 400;\">gen\u00e9tica<\/span><\/a><span style=\"font-weight: 400;\"> son responsables de un mero nivel medio de 8,8% de la composici\u00f3n de la microbiota intestinal. Esta \u00faltima est\u00e1 muy individualizada en funci\u00f3n del hu\u00e9sped y se forma a lo largo de la vida, con una composici\u00f3n \u00fanica de bacterias que comienza en el nacimiento.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Desde las primeras etapas de la vida, varios factores ''no diet\u00e9ticos'' parecen influir en la composici\u00f3n de la microbiota intestinal. Las principales influencias en la microbiota neonatal son el modo de parto, la alimentaci\u00f3n del lactante, el uso de antibi\u00f3ticos, la edad gestacional y la hospitalizaci\u00f3n del lactante. El nacimiento a t\u00e9rmino, el parto vaginal, la hospitalizaci\u00f3n breve, la menor exposici\u00f3n a antibi\u00f3ticos y la lactancia materna se asocian a una microbiota intestinal m\u00e1s ''beneficiosa''. Por lo tanto, la microbiota intestinal experimenta cambios dr\u00e1sticos poco despu\u00e9s del nacimiento con la lactancia, seguidos de un cambio secundario con la introducci\u00f3n de alimentos s\u00f3lidos, y se estabiliza en torno a los tres a\u00f1os de edad. A los tres a\u00f1os, se ha establecido un entorno microbiano m\u00e1s estable y parecido al de los adultos, con mayor resistencia a las perturbaciones. Despu\u00e9s de ese momento, factores ambientales como la dieta y la medicaci\u00f3n, pero tambi\u00e9n las alteraciones del sistema inmunitario, pueden seguir influyendo en la composici\u00f3n del microbioma intestinal. De hecho, se sospecha que la microbiota intestinal sigue desarroll\u00e1ndose despu\u00e9s de la primera infancia.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Efecto de la dieta en la microbiota intestinal<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A pesar de la tendencia a la estabilidad microbiana en la edad adulta, la calidad y la cantidad de los nutrientes pueden seguir influyendo en la microbiota intestinal. En concreto, se cree que la dieta explica m\u00e1s del 20% de las variaciones estructurales de la microbiota en los seres humanos, lo que indica el potencial de las estrategias diet\u00e9ticas en la gesti\u00f3n de enfermedades a trav\u00e9s de la modulaci\u00f3n de la microbiota intestinal.  Una dieta variada y, en particular, el n\u00famero de tipos diferentes de alimentos vegetales consumidos, se ha asociado a una mayor diversidad microbiana. <\/span><a href=\"https:\/\/pubmed.ncbi.nlm.nih.gov\/31766592\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><span style=\"font-weight: 400;\">Alteraciones de la dieta<\/span><\/a><span style=\"font-weight: 400;\"> puede inducir la aparici\u00f3n de nuevas especies y la proliferaci\u00f3n de otras, aumentando la diversidad y riqueza de bacterias beneficiosas. Sin embargo, a\u00fan est\u00e1 por descubrir la duraci\u00f3n de cualquier intervenci\u00f3n diet\u00e9tica necesaria para provocar un cambio permanente en el perfil microbiano central. En los seres humanos, se producen cambios r\u00e1pidos pero transitorios en la microbiota intestinal en respuesta a las intervenciones diet\u00e9ticas. Por ejemplo, los cambios en la ingesta de fibra se correlacionan positivamente con un cambio en la abundancia de 15% de la comunidad microbiana al d\u00eda siguiente. El contenido, la cantidad y el tipo de fibra parecen ser determinantes cr\u00edticos de la microbiota, especialmente la fibra de frutas y cereales. No obstante, sin un consumo continuado, los cambios microbianos se pierden al cabo de veintiocho d\u00edas sin consumo continuado.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Del mismo modo, las dietas exclusivamente vegetales o exclusivamente animales modificaron la composici\u00f3n de la microbiota intestinal, y la dieta basada en animales mostr\u00f3 una disminuci\u00f3n significativa de los niveles de bacterias buenas en 24 horas. Sin embargo, la microbiota de los sujetos volvi\u00f3 a su estado basal a los tres d\u00edas de la intervenci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Adem\u00e1s, la p\u00e9rdida de peso inducida por la dieta se asocia con cambios espec\u00edficos en la composici\u00f3n microbiana intestinal en t\u00e9rminos de aumento de bacterias beneficiosas antiinflamatorias y reducci\u00f3n de pat\u00f3genos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En definitiva, aunque se ha demostrado que la dieta facilita cambios en la composici\u00f3n microbiana en tan s\u00f3lo tres d\u00edas, los cambios sostenibles y a largo plazo en la dieta habitual son los principales impulsores para mantener los efectos de la dieta en la microbiota intestinal.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La fibra alimentaria es el nutriente m\u00e1s com\u00fanmente aceptado por ejercer un impacto beneficioso sobre la composici\u00f3n de la microbiota. Otros componentes de los alimentos, como los polifenoles, un grupo de antioxidantes, tambi\u00e9n se consideran beneficiosos. En el otro extremo del espectro, un patr\u00f3n diet\u00e9tico occidental, con un mayor consumo de carbohidratos refinados, productos animales ricos en grasas y alimentos muy procesados, est\u00e1 relacionado con cambios desfavorables en la composici\u00f3n de la microbiota intestinal.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Sin embargo, los conocimientos actuales sobre el impacto a largo plazo de determinados h\u00e1bitos alimentarios en la microbiota intestinal son limitados, por lo que no se pueden extraer conclusiones s\u00f3lidas.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El efecto del ejercicio en la microbiota intestinal<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El ejercicio puede reforzar los cambios en la diversidad y composici\u00f3n de la microbiota intestinal. Estos cambios pueden traducirse en una reducci\u00f3n de las bacterias intestinales inflamatorias y sus metabolitos y un aumento de los productos microbianos beneficiosos, como el butirato, asociados a una mejora de la salud metab\u00f3lica y la sensibilidad a la insulina. En concreto, al menos en el grado recomendado por la OMS (150 minutos de actividad f\u00edsica aer\u00f3bica de intensidad moderada a lo largo de la semana o 75 minutos de actividad f\u00edsica aer\u00f3bica de intensidad vigorosa a lo largo de la semana),<\/span><a href=\"https:\/\/pubmed.ncbi.nlm.nih.gov\/34179053\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><span style=\"font-weight: 400;\"> ejercicio f\u00edsico<\/span><\/a><span style=\"font-weight: 400;\"> modific\u00f3 la composici\u00f3n de la microbiota intestinal, promoviendo una mayor abundancia de bacterias beneficiosas.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Sin embargo, incluso las sesiones de ejercicio intenso (&gt;70%VO<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">2<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">max) o eventos de ultra-resistencia (por ejemplo, triatl\u00f3n), aunque conducen a un aumento de la respuesta inflamatoria sist\u00e9mica e intestinal justo despu\u00e9s, estos cambios son s\u00f3lo temporales, y los beneficios de una intensidad de ejercicio tan alta superan los inconvenientes temporales.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Por \u00faltimo, adem\u00e1s del efecto del ejercicio per se, el estado de forma general tambi\u00e9n influye en el microbioma. As\u00ed, se ha demostrado que el microbioma de las personas en forma presenta una mayor producci\u00f3n de metabolitos bacterianos beneficiosos, como el butirato.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Microbiota intestinal y salud metab\u00f3lica<\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.ncbi.nlm.nih.gov\/pmc\/articles\/PMC7147654\/#:~:text=MetS%20is%20often%20accompanied%20by,the%20continuous%20progress%20of%20MetS.\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><span style=\"font-weight: 400;\">Pruebas recientes<\/span><\/a><span style=\"font-weight: 400;\"> sugiere el papel potencial de la microbiota intestinal como factor pat\u00f3geno que afecta al equilibrio metab\u00f3lico del hu\u00e9sped y a trastornos como el s\u00edndrome metab\u00f3lico. El s\u00edndrome metab\u00f3lico se define por la interconexi\u00f3n de factores fisiol\u00f3gicos, bioqu\u00edmicos, cl\u00ednicos y metab\u00f3licos relacionados con un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular y diabetes mellitus de tipo II. M\u00e1s concretamente, las principales caracter\u00edsticas del s\u00edndrome metab\u00f3lico son el aumento de la presi\u00f3n arterial, la dislipidemia, el aumento de la glucosa en ayunas y la obesidad central.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El mecanismo por el que las bacterias intestinales conducen a la obesidad pasa por funciones metab\u00f3licas complejas, como el apetito del hu\u00e9sped, la absorci\u00f3n de energ\u00eda y la obtenci\u00f3n de energ\u00eda. M\u00e1s concretamente, los microbios intestinales hidrolizan y fermentan los polisac\u00e1ridos de la dieta que no son digeridos ni absorbidos por el intestino delgado y producen \u00e1cidos grasos de cadena corta (AGCC). A su vez, los AGCC, como el propionato, el butirato y el acetato, son absorbidos en el colon y utilizados como fuente de energ\u00eda por el hu\u00e9sped, aumentando la ingesta cal\u00f3rica diaria.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A la larga, la interacci\u00f3n entre los productos microbianos, como los AGCC, y el sistema inmunitario del hu\u00e9sped conduce a la endotoxemia metab\u00f3lica, responsable del desarrollo de la obesidad y la resistencia a la insulina, de ah\u00ed el s\u00edndrome metab\u00f3lico. El desarrollo progresivo de intolerancia a la glucosa y diabetes se produce con la correspondiente disminuci\u00f3n de bacterias antiinflamatorias y el aumento de pat\u00f3genos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Por otra parte, el sobrepeso y la obesidad provocan cambios funcionales en la propia microbiota intestinal, lo que conduce a una producci\u00f3n a\u00fan mayor de AGCC, con el consiguiente aumento de la capacidad de obtenci\u00f3n de energ\u00eda y, por tanto, efectos m\u00e1s perjudiciales sobre el peso y la salud metab\u00f3lica.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Sin embargo, no est\u00e1 claro c\u00f3mo y por qu\u00e9, en los sujetos obesos, la microbiota intestinal parece extraer m\u00e1s energ\u00eda de los alimentos ingeridos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">No obstante, se reconoce que una baja riqueza gen\u00e9tica en la microbiota intestinal, que refleja una diversidad microbiana reducida, est\u00e1 correlacionada con la adiposidad general, la resistencia a la insulina, el aumento del n\u00famero de microbios intestinales inflamatorios y la disminuci\u00f3n del n\u00famero de microbios intestinales beneficiosos en comparaci\u00f3n con los individuos con una alta riqueza gen\u00e9tica bacteriana.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Adem\u00e1s, un subgrupo de sujetos con escasa riqueza gen\u00e9tica microbiana ha mostrado una menor capacidad de respuesta a las estrategias terap\u00e9uticas contra el s\u00edndrome metab\u00f3lico, como la dieta y el ejercicio.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Microbiota intestinal y salud mental<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Una funci\u00f3n intestinal sana se ha relacionado con el funcionamiento normal del sistema nervioso central (SNC). Las hormonas, los neurotransmisores y los factores inmunol\u00f3gicos liberados por el intestino env\u00edan se\u00f1ales al cerebro directamente o a trav\u00e9s de las neuronas aut\u00f3nomas. Recientemente han surgido estudios centrados en las variaciones del microbioma y su efecto en diversos trastornos del SNC, entre ellos <\/span><a href=\"https:\/\/www.ncbi.nlm.nih.gov\/pmc\/articles\/PMC5641835\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><span style=\"font-weight: 400;\">ansiedad, depresi\u00f3n y autismo<\/span><\/a><span style=\"font-weight: 400;\">. Como ya se ha mencionado, la endotoxemia metab\u00f3lica se desarrolla cuando el microbioma humano se ve desafiado por factores diet\u00e9ticos, medicamentos como los antibi\u00f3ticos, etc. Las bacterias pat\u00f3genas y sus metabolitos se filtran a trav\u00e9s del intestino a la circulaci\u00f3n sist\u00e9mica, perjudicando la salud del hu\u00e9sped, incluidos trastornos psiqui\u00e1tricos como la depresi\u00f3n y el autismo.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Microbiota intestinal y salud intestinal<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La relaci\u00f3n entre el intestino y el cerebro es rec\u00edproca. En otras palabras, por mucho que una microbiota intestinal poco saludable pueda provocar problemas de salud mental, el cerebro puede afectar igualmente al tracto gastrointestinal. Este \u00faltimo es sensible a las emociones, y sentimientos como la ira, la ansiedad o la tristeza pueden desencadenar s\u00edntomas en el intestino. Esto es especialmente cierto en el caso de <\/span><a href=\"https:\/\/www.health.harvard.edu\/diseases-and-conditions\/the-gut-brain-connection\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><span style=\"font-weight: 400;\">trastornos gastrointestinales funcionales<\/span><\/a><span style=\"font-weight: 400;\"> sin causa f\u00edsica aparente. Muchos pacientes con trastornos gastrointestinales funcionales, como el s\u00edndrome del intestino irritable (SII), perciben el dolor de forma m\u00e1s aguda que las personas sanas, y el estr\u00e9s puede empeorar los s\u00edntomas gastrointestinales existentes.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Microbiota intestinal y salud pulmonar<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Cada vez hay m\u00e1s pruebas de que la microbiota intestinal est\u00e1 estrechamente relacionada con la salud y las enfermedades respiratorias, ya que desempe\u00f1a un papel crucial en el desarrollo del asma, la enfermedad pulmonar obstructiva cr\u00f3nica (EPOC), la fibrosis qu\u00edstica (FQ), el c\u00e1ncer de pulm\u00f3n y las infecciones respiratorias.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El uso de antibi\u00f3ticos y medicamentos supresores de \u00e1cidos en los primeros a\u00f1os de vida, el consumo de comida r\u00e1pida, el parto por ces\u00e1rea y la alimentaci\u00f3n con leche artificial, todos ellos factores que se sabe que afectan negativamente a la microbiota intestinal, est\u00e1n relacionados con un mayor riesgo de asma. Por el contrario, un consumo elevado de fibra, el parto vaginal y la lactancia materna, todos ellos factores que se sabe que afectan positivamente a la microbiota intestinal, se correlacionan negativamente con el asma.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/pubmed.ncbi.nlm.nih.gov\/32802893\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><span style=\"font-weight: 400;\">Un estudio reciente<\/span><\/a><span style=\"font-weight: 400;\"> mostraron una conexi\u00f3n entre la baja diversidad microbiana intestinal en los primeros a\u00f1os de vida y el asma en la infancia. Adem\u00e1s, los lactantes alimentados con leche artificial presentaban una menor diversidad microbiana intestinal y un mayor riesgo de asma y enfermedades al\u00e9rgicas en comparaci\u00f3n con los alimentados con leche materna.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Por otra parte, en los pacientes con FQ, la microbiota intestinal presentaba una abundancia, riqueza y diversidad bacterianas reducidas y composiciones microbianas diferentes en comparaci\u00f3n con sus controles sanos.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El tabaquismo tambi\u00e9n puede afectar a la microbiota intestinal favoreciendo la proliferaci\u00f3n selectiva de las bacterias inflamatorias y sus metabolitos, que pueden entrar en la circulaci\u00f3n sist\u00e9mica a trav\u00e9s de la sangre y el sistema linf\u00e1tico y regular las respuestas inflamatorias en los pulmones, provocando as\u00ed enfermedades pulmonares.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Probi\u00f3ticos y prebi\u00f3ticos<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Los probi\u00f3ticos son microorganismos vivos que, cuando se administran en cantidades adecuadas, pueden colonizar y proliferar en el intestino, influyendo as\u00ed en la microbiota intestinal y confiriendo posiblemente un efecto beneficioso para la salud del hu\u00e9sped. Varios estudios han demostrado que las cepas probi\u00f3ticas, en particular las de las especies Lactobacillus y Bifidobacterium, ejercen m\u00faltiples efectos beneficiosos, como el tratamiento de infecciones y diarreas asociadas a antibi\u00f3ticos, la mejora de la tolerancia a la glucosa y la resistencia a la insulina en la diabetes de tipo II, as\u00ed como la remisi\u00f3n y el mantenimiento de la enfermedad inflamatoria intestinal (EII), entre otros. Sin embargo, las pruebas disponibles que sugieren el uso de probi\u00f3ticos para el tratamiento de estas enfermedades son a\u00fan escasas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Por otro lado, los prebi\u00f3ticos se definen como polisac\u00e1ridos no digeribles que promueven la estimulaci\u00f3n selectiva del crecimiento de un n\u00famero limitado de especies de la microbiota intestinal que confieren beneficios para la salud del hu\u00e9sped. Los prebi\u00f3ticos m\u00e1s estudiados son la inulina y varios tipos de fructooligosac\u00e1ridos, es decir, az\u00facares vegetales, presentes de forma natural en frutas y verduras. <\/span><a href=\"https:\/\/pubmed.ncbi.nlm.nih.gov\/29590046\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><span style=\"font-weight: 400;\">Un ensayo cl\u00ednico reciente<\/span><\/a><span style=\"font-weight: 400;\"> que exploraban los efectos beneficiosos de los prebi\u00f3ticos en sujetos con s\u00edndrome metab\u00f3lico informaron de una reducci\u00f3n estad\u00edsticamente significativa de los niveles postprandiales de glucosa e insulina. Sin embargo, los datos relativos a su impacto sobre el peso corporal, la p\u00e9rdida de grasa y la saciedad siguen siendo controvertidos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En consecuencia, aunque varios estudios han comunicado resultados alentadores de su administraci\u00f3n, a\u00fan no han surgido pruebas cl\u00ednicas s\u00f3lidas que recomienden su uso terap\u00e9utico para las enfermedades metab\u00f3licas, y todav\u00eda faltan conocimientos sobre su eficacia a largo plazo y su impacto cl\u00ednico en la composici\u00f3n de la microbiota intestinal.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Principales conclusiones<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Las c\u00e9lulas humanas son diez veces menores que las bacterianas, 70% de las cuales se encuentran en el intestino.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La microbiota intestinal se forma por una combinaci\u00f3n de factores extr\u00ednsecos (por ejemplo, el estilo de vida y el consumo de drogas) e intr\u00ednsecos (por ejemplo, la gen\u00e9tica), donde la gen\u00e9tica es responsable s\u00f3lo de una\u301c9% de su composici\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La dieta y el ejercicio son dos de los pocos factores ambientales que pueden cambiar de forma permanente la composici\u00f3n de un microbioma adulto ya establecido.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La microbiota intestinal est\u00e1 implicada en muchas enfermedades cr\u00f3nicas graves, como la diabetes de tipo II, el asma, el autismo y la depresi\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><br style=\"font-weight: 400;\"><br style=\"font-weight: 400;\"><\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right;\"><b>Longevidad<\/b><\/p>\n<hr>\n<p>&nbsp;<\/p><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>The gut microbiome is a complex ecosystem predominantly found in the gastrointestinal (GI) tract. Compositional or functional changes within the gut microbiota have been shown to contribute to health and disease, including immune, metabolic and neuro-behavioral attributes. Gut microbiota composition can be highly variable and diverse between individuals, though some key bacterial species are typically [&hellip;]<\/p>","protected":false},"author":1,"featured_media":4494,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-4477","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/qelizaesthetics.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4477","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/qelizaesthetics.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/qelizaesthetics.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/qelizaesthetics.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/qelizaesthetics.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4477"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/qelizaesthetics.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4477\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/qelizaesthetics.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4494"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/qelizaesthetics.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4477"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/qelizaesthetics.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4477"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/qelizaesthetics.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4477"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}