{"id":4405,"date":"2025-08-11T20:57:09","date_gmt":"2025-08-11T20:57:09","guid":{"rendered":"https:\/\/qelizaesthetics.com\/dietary-carbohydrates-catalysts-of-physical-performance-and-regulators-of-overall-health\/"},"modified":"2025-08-11T20:57:09","modified_gmt":"2025-08-11T20:57:09","slug":"dietary-carbohydrates-catalysts-of-physical-performance-and-regulators-of-overall-health","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/qelizaesthetics.com\/es\/hidratos-de-carbono-catalizadores-del-rendimiento-fisico-y-reguladores-de-la-salud-general\/","title":{"rendered":"Hidratos de carbono en la dieta: Catalizadores del rendimiento f\u00edsico y reguladores de la salud general"},"content":{"rendered":"<div><\/div>\n<div>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A lo largo de los a\u00f1os, las redes sociales han fomentado una visi\u00f3n negativa hacia el consumo de hidratos de carbono (CHO), defendiendo que los patrones diet\u00e9ticos destinados a la p\u00e9rdida de peso deber\u00edan limitar o incluso excluir los hidratos de carbono. Estas creencias intensifican el debate sobre la ingesta diet\u00e9tica de las tres fuentes principales de energ\u00eda (hidratos de carbono, prote\u00ednas y grasas) durante el reposo y la actividad f\u00edsica. Por t\u00e9rmino medio, las personas obtienen aproximadamente la mitad de sus necesidades energ\u00e9ticas diarias de los hidratos de carbono. Sin embargo, la abundancia de alimentos y su f\u00e1cil acceso han llevado a una ingesta excesiva de hidratos de carbono, sobre todo az\u00facares simples, lo que supone una importante carga metab\u00f3lica para el organismo. Por lo tanto, tener en cuenta la cantidad, la calidad y la distribuci\u00f3n de los hidratos de carbono a lo largo del d\u00eda es esencial para establecer un enfoque equilibrado de la nutrici\u00f3n y mantener la salud en general.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Clasificaci\u00f3n de los hidratos de carbono<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Los hidratos de carbono son la principal fuente de energ\u00eda de la dieta humana. En concreto, cada gramo de cualquier tipo de CHO aporta cuatro calor\u00edas. Pueden clasificarse en hidratos de carbono simples y complejos, en funci\u00f3n de la cantidad de az\u00facar que contengan.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Hidratos de carbono simples<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Los hidratos de carbono simples son mol\u00e9culas de az\u00facar de cadena corta que pueden digerirse r\u00e1pidamente, induciendo un aumento brusco de los niveles de glucosa en sangre. Esta caracter\u00edstica los convierte en una fuente inmediata de energ\u00eda. Sin embargo, los picos de glucosa en sangre van seguidos de un descenso igualmente r\u00e1pido de los niveles de glucosa, lo que provoca sensaci\u00f3n de hambre y fatiga. Este tipo de hidratos de carbono se divide en dos grandes categor\u00edas, los monosac\u00e1ridos y los disac\u00e1ridos, en funci\u00f3n de las unidades de az\u00facar que los componen.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Los monosac\u00e1ridos est\u00e1n compuestos por una sola unidad de az\u00facar e incluyen la glucosa, la fructosa y la galactosa. Est\u00e1n presentes de forma natural en la miel y los frutos secos, pero tambi\u00e9n pueden encontrarse en cantidades elevadas en productos manufacturados. La fructosa, por ejemplo, especialmente el jarabe de ma\u00edz de alta fructosa, es un componente de muchos refrescos y alimentos procesados.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Los disac\u00e1ridos, por su parte, est\u00e1n formados por dos unidades de az\u00facar: la sacarosa, la lactosa y la maltosa. La sacarosa se obtiene de forma natural de la ca\u00f1a de az\u00facar, la remolacha azucarera, la miel y los d\u00e1tiles, mientras que la lactosa es el az\u00facar de los productos l\u00e1cteos. La maltosa se encuentra sobre todo en la cerveza, la cebada y diversos cereales.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Hidratos de carbono complejos&nbsp;<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Los carbohidratos complejos tambi\u00e9n se dividen en subgrupos: oligosac\u00e1ridos, polisac\u00e1ridos y fibra diet\u00e9tica. Las mol\u00e9culas de oligosac\u00e1ridos constituyen una cadena de 3-10 unidades de az\u00facar, mientras que los polisac\u00e1ridos comprenden \u2265 10 unidades de az\u00facar. Las fibras son una categor\u00eda distinta, que incluye componentes tanto de oligo como de polisac\u00e1ridos. A diferencia de los hidratos de carbono simples, los hidratos de carbono complejos aumentan progresivamente la glucosa en sangre, proporcionando una prolongada sensaci\u00f3n de saciedad. Como su digesti\u00f3n y absorci\u00f3n son graduales, se evita un r\u00e1pido agotamiento energ\u00e9tico.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La rafinosa, la estaquiosa, la maltodextrina y la inulina son conocidos representantes del grupo de los oligosac\u00e1ridos. Varias frutas, verduras, legumbres y cereales integrales son ricos en oligosac\u00e1ridos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Asimismo, los polisac\u00e1ridos t\u00edpicos abarcan el gluc\u00f3geno y el almid\u00f3n. Los polisac\u00e1ridos se encuentran en altas concentraciones en alimentos de origen vegetal como frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y frutos secos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Varios oligo- y polisac\u00e1ridos pertenecen a otro tipo especial de hidratos de carbono complejos: la fibra alimentaria. Ejemplos de fibras alimentarias son las pectinas, los betaglucanos, la celulosa y la hemicelulosa, todos ellos presentes en alimentos vegetales. Las fibras alimentarias no pueden ser digeridas ni absorbidas por el intestino delgado, por lo que acaban en el colon, donde son metabolizadas por la microbiota intestinal o excretadas. En funci\u00f3n de su capacidad para ser solubles en agua, las fibras alimentarias se clasifican en solubles e insolubles, y presentan diversos efectos fisiol\u00f3gicos.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Recomendaciones sobre la ingesta de hidratos de carbono&nbsp;<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Para aclarar la ingesta recomendada de hidratos de carbono en la dieta, el Consejo de Alimentaci\u00f3n y Nutrici\u00f3n del Instituto de Medicina public\u00f3 unas directrices para las ingestas diet\u00e9ticas de referencia (IDR), que engloban las recomendaciones para el consumo de hidratos de carbono. Seg\u00fan estas directrices, del 45 al 60% de las calor\u00edas diarias deben obtenerse de los hidratos de carbono, sin que los az\u00facares a\u00f1adidos superen los 10% de la ingesta cal\u00f3rica diaria total. Bas\u00e1ndose en las necesidades medias de glucosa para la funci\u00f3n cerebral, la ingesta m\u00ednima de hidratos de carbono se fij\u00f3 en 130 g\/d tanto para adultos como para ni\u00f1os, con valores ajustados para mujeres embarazadas y lactantes. Las recomendaciones relativas a las fibras sugieren una ingesta de 25-30 g\/d para los adultos, mientras que la ingesta objetivo es inferior en los ni\u00f1os.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Metabolismo y reservas de hidratos de carbono<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Tras una comida, los hidratos de carbono se descomponen en glucosa, el principal combustible para cubrir las necesidades energ\u00e9ticas. Una vez que la glucosa ha entrado en la circulaci\u00f3n y ha sido absorbida por los tejidos del organismo, se somete a una serie de complejas reacciones enzim\u00e1ticas y bioqu\u00edmicas. Este proceso facilita finalmente la s\u00edntesis de trifosfato de adenosina (ATP), la unidad energ\u00e9tica primaria dentro de las c\u00e9lulas.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En caso de un excedente de glucosa debido a que las calor\u00edas ingeridas superan las necesidades energ\u00e9ticas, la glucosa se almacena en el h\u00edgado y los m\u00fasculos en forma de gluc\u00f3geno o se convierte en grasa en el h\u00edgado y el tejido adiposo. Por otra parte, los periodos de ayuno, por ejemplo durante el sue\u00f1o o en actividades que exigen mucha energ\u00eda, pueden hacer necesaria la movilizaci\u00f3n de gluc\u00f3geno, ya que la glucosa circulante puede agotarse en poco tiempo.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Utilizaci\u00f3n de carbohidratos en reposo y durante el ejercicio<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Normalmente, durante los periodos de descanso, el organismo demanda las cantidades necesarias de hidratos de carbono para mantener su correcto funcionamiento y homeostasis. Por lo tanto, aunque el gasto energ\u00e9tico sea relativamente bajo y el principal sustrato energ\u00e9tico que contribuye al gasto energ\u00e9tico sea la grasa, los hidratos de carbono siguen siendo necesarios para el funcionamiento \u00f3ptimo del cerebro, los ri\u00f1ones, el aparato reproductor y otros sistemas vitales. Como ya se ha mencionado, en circunstancias normales, la contribuci\u00f3n de los hidratos de carbono a la producci\u00f3n de energ\u00eda es m\u00ednima, ya que las grasas constituyen el principal sustrato energ\u00e9tico. La forma en que el organismo utiliza los sustratos energ\u00e9ticos (grasas e hidratos de carbono) en reposo puede verse alterada en caso de trastornos metab\u00f3licos, como la obesidad, la diabetes, el s\u00edndrome metab\u00f3lico, etc., lo que conduce a una mayor dependencia de los hidratos de carbono para la producci\u00f3n de energ\u00eda. Esto se debe al deterioro de la acci\u00f3n de la insulina (hiperinsulinemia y resistencia a la insulina) y del metabolismo de la glucosa (hiperglucemia) relacionado con dichas alteraciones metab\u00f3licas. Como consecuencia, la oxidaci\u00f3n de las grasas se interrumpe, ya que un excedente permanente de glucosa en la sangre est\u00e1 listo para ser oxidado para la producci\u00f3n de energ\u00eda. As\u00ed pues, el organismo tiende a utilizar m\u00e1s hidratos de carbono para producir energ\u00eda.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Durante la actividad f\u00edsica, se activan tres sistemas energ\u00e9ticos principales para producir ATP, es decir, la energ\u00eda necesaria para impulsar y sostener el ejercicio: la fosfocreatina (sistema energ\u00e9tico del fosf\u00e1geno), el sistema oxidativo aer\u00f3bico y el sistema energ\u00e9tico anaer\u00f3bico l\u00e1ctico (glucol\u00edtico).&nbsp;<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El sistema energ\u00e9tico de la fosfocreatina se activa inmediatamente en los primeros 1-10 segundos del ejercicio de alta intensidad, como los sprints, el ciclismo en pista, el levantamiento de pesas, etc. Este sistema utiliza la fuente de energ\u00eda m\u00e1s f\u00e1cilmente disponible, la fosfocreatina (PCr). Sin embargo, es incapaz de proporcionar energ\u00eda suficiente en el caso de ejercicios de alta intensidad que duren m\u00e1s de 10 segundos (aproximadamente 30 segundos-2 minutos). Por lo tanto, es necesaria la activaci\u00f3n del sistema glucol\u00edtico. El sistema energ\u00e9tico glucol\u00edtico ofrece la energ\u00eda necesaria mediante la oxidaci\u00f3n de la glucosa y el gluc\u00f3geno. En general, la combinaci\u00f3n de los dos sistemas se activa durante los ejercicios de resistencia (ejercicios explosivos de alta intensidad de duraci\u00f3n reducida) y los ejercicios de intervalos de alta intensidad (HIIT) debido a la elevada demanda de producci\u00f3n inmediata y sostenida de ATP.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Por el contrario, el sistema energ\u00e9tico oxidativo aer\u00f3bico es el que se activa a largo plazo en caso de ejercicio de resistencia continuo de intensidad baja a moderada, ya que los sistemas anteriores no pueden proporcionar los combustibles energ\u00e9ticos necesarios para una actividad f\u00edsica prolongada.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La intensidad del ejercicio es uno de los principales par\u00e1metros que determinan la utilizaci\u00f3n de los carbohidratos como sustrato energ\u00e9tico.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En ejercicios de resistencia de intensidad baja a moderada, como correr, remar, montar en bicicleta, etc., en los que la intensidad oscila entre 50-75% del VO2max de un individuo o 60-80% de su frecuencia cardiaca m\u00e1xima, la contribuci\u00f3n de los carbohidratos a la producci\u00f3n de energ\u00eda es de aproximadamente 30-40%, lo que significa que la grasa sigue siendo el principal combustible energ\u00e9tico. A medida que aumenta la intensidad del ejercicio de resistencia, es decir, a intensidades de ejercicio &gt;70% del VO2m\u00e1x o &gt; 80% del pico de frecuencia cardiaca, los carbohidratos se convierten en el combustible energ\u00e9tico predominante, representando hasta 70% del gasto energ\u00e9tico total.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Recomendaciones de carbohidratos para antes del entrenamiento<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Dado que las reservas de gluc\u00f3geno representan s\u00f3lo alrededor del 5% del almacenamiento total de energ\u00eda, los carbohidratos end\u00f3genos pueden no ser adecuados para un ejercicio prolongado de intensidad moderada a alta. Por lo tanto, consumir una comida rica en carbohidratos antes del ejercicio asegura tanto la accesibilidad a una fuente de energ\u00eda inmediata (glucosa) como la optimizaci\u00f3n de las reservas de gluc\u00f3geno. Esto ayuda a garantizar un suministro energ\u00e9tico suficiente durante la actividad f\u00edsica, teniendo en cuenta la tasa de oxidaci\u00f3n de los hidratos de carbono, que suele oscilar entre 30-60 g\/h. Los estudios han demostrado un efecto beneficioso sobre el rendimiento del ejercicio y la prevenci\u00f3n de la hipoglucemia mediante el consumo de una comida rica en hidratos de carbono complejos 2-3 horas antes de un ejercicio de resistencia de m\u00e1s de 60 minutos.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Se cree que la ingesta de hidratos de carbono de bajo \u00edndice gluc\u00e9mico, como la avena, la quinoa, las legumbres, diversas frutas y verduras, contribuye a preservar la euglucemia durante los periodos de ejercicio debido a la liberaci\u00f3n gradual de glucosa en el torrente sangu\u00edneo y a la respuesta constante de la insulina.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Reposici\u00f3n eficaz del gluc\u00f3geno<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Como ya se ha mencionado, la actividad f\u00edsica, especialmente el ejercicio de resistencia prolongado de intensidad moderada, conduce al agotamiento de las reservas de gluc\u00f3geno, generando as\u00ed fatiga y agotamiento. Por lo tanto, la reposici\u00f3n nutricional debe ser una piedra angular del r\u00e9gimen de recuperaci\u00f3n de todos los atletas.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El proceso de res\u00edntesis del gluc\u00f3geno comienza con la finalizaci\u00f3n de la actividad f\u00edsica y dura de 6 a 8 horas. La ingesta \u00f3ptima de hidratos de carbono se estima en 1,2 g\/kg\/h. Se ha demostrado que los carbohidratos de alto \u00edndice gluc\u00e9mico, es decir, los que provocan un pico r\u00e1pido de az\u00facar en sangre, aceleran el proceso de restauraci\u00f3n del gluc\u00f3geno, especialmente cuando s\u00f3lo se dispone de una recuperaci\u00f3n a corto plazo. Esto se debe a la mayor estimulaci\u00f3n de la respuesta de la insulina desencadenada por la ingesta de carbohidratos de alto \u00edndice gluc\u00e9mico, en comparaci\u00f3n con los carbohidratos de bajo \u00edndice gluc\u00e9mico. A pesar de los posibles efectos ventajosos de los carbohidratos de alto \u00edndice gluc\u00e9mico en la recuperaci\u00f3n a corto plazo, su potencia disminuye en periodos de recuperaci\u00f3n prolongados. Adem\u00e1s, el consumo de una mezcla de fuentes diet\u00e9ticas que contengan tanto glucosa como fructosa parece ser el enfoque m\u00e1s eficaz para la restauraci\u00f3n del gluc\u00f3geno.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Por \u00faltimo, las pruebas relativas a la nutrici\u00f3n post-entrenamiento sugieren la ingesti\u00f3n simult\u00e1nea de cantidades adecuadas de hidratos de carbono y prote\u00ednas para la recuperaci\u00f3n muscular y la ganancia de masa muscular. En concreto, se recomienda la ingesta conjunta de 1-2,2 g\/kg de carbohidratos y 0,3-5 g\/kg de prote\u00ednas en una comida postentrenamiento como el enfoque \u00f3ptimo para la recuperaci\u00f3n tras el ejercicio.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Hidratos de carbono simples y salud general<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Los hidratos de carbono, en t\u00e9rminos de calidad y cantidad, desempe\u00f1an un papel vital no s\u00f3lo como combustible para el ejercicio, sino tambi\u00e9n para el mantenimiento de la salud en general. El aumento del consumo de alimentos que contienen hidratos de carbono simples, es decir, hidratos de carbono de alto \u00edndice gluc\u00e9mico, como los cereales refinados, los refrescos, los postres, etc., aumenta el riesgo de padecer enfermedades metab\u00f3licas, como la obesidad y la diabetes de tipo II.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El elevado \u00edndice gluc\u00e9mico provoca un r\u00e1pido aumento de la glucosa en sangre y, posteriormente, una secreci\u00f3n brusca e incontrolada de insulina, lo que causa una afecci\u00f3n conocida como hiperinsulinemia. La hiperinsulinemia cr\u00f3nica puede provocar resistencia a la insulina, una afecci\u00f3n en la que la capacidad de la insulina para reducir los niveles de glucosa en sangre se ve mermada, lo que provoca hiperglucemia y, posiblemente, diabetes de tipo II. La diabetes de tipo II es una afecci\u00f3n m\u00e9dica caracterizada por la resistencia a la insulina debida tanto a la hiperinsulinemia persistente como a la disminuci\u00f3n progresiva de la capacidad del organismo para producir insulina. El consumo excesivo de az\u00facares simples es uno de los principales factores que contribuyen a la diabetes de tipo II. Por lo tanto, ajustar la dieta y modificar la calidad de los carbohidratos ingeridos tiene una gran importancia en el tratamiento de la diabetes.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La obesidad es otra condici\u00f3n cl\u00ednica que puede surgir debido al consumo excesivo de carbohidratos simples. El aumento del consumo de hidratos de carbono simples disminuye las se\u00f1ales de saciedad al interferir en la regulaci\u00f3n de los sistemas dopamin\u00e9rgico y serotonin\u00e9rgico del hipot\u00e1lamo, responsables del control del apetito. Esto provoca un aumento de la ingesta cal\u00f3rica y un excedente de glucosa, que se almacena en forma de grasa, predominantemente en la zona abdominal (grasa visceral). Un aumento de la grasa corporal, especialmente de la grasa visceral, se asocia a numerosos riesgos para la salud, como la obesidad, las enfermedades cardiovasculares, la diabetes, etc.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La investigaci\u00f3n tambi\u00e9n se ha centrado en la relaci\u00f3n entre el consumo de CHO y el c\u00e1ncer, con varios estudios que demuestran que el consumo elevado de hidratos de carbono simples activa v\u00edas que potencian la proliferaci\u00f3n de c\u00e9lulas cancerosas, lo que provoca el crecimiento de tumores. Sin embargo, la investigaci\u00f3n sigue en curso y no se pueden hacer recomendaciones ni conclusiones definitivas.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Beneficios de la fibra alimentaria para la salud<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Frente a los efectos perjudiciales de los hidratos de carbono simples sobre el metabolismo, el sistema cardiovascular y la salud en general, el consumo de hidratos de carbono complejos, en particular de fibras alimentarias, tiene importantes efectos beneficiosos para la salud.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Los estudios han demostrado la eficacia de las fibras alimentarias solubles, incluidos los betaglucanos, las pectinas y la inulina, para reducir el colesterol sangu\u00edneo, inhibir la aterosclerosis y regular los niveles de glucosa en sangre. La ingesta de este tipo de fibra tambi\u00e9n puede aumentar la saciedad y aliviar el estre\u00f1imiento. Adem\u00e1s, las fibras hidrosolubles son utilizadas por el microbioma intestinal, ya que son altamente fermentables por las bacterias intestinales. Este proceso contribuye a la producci\u00f3n de \u00e1cidos grasos de cadena corta (AGCC), que sirven como sustrato energ\u00e9tico, regulan la s\u00edntesis de colesterol y presentan propiedades antiinflamatorias y apopt\u00f3ticas. En otras palabras, los AGCC median parte del efecto protector de las fibras alimentarias solubles sobre las enfermedades cardiovasculares, metab\u00f3licas y el c\u00e1ncer.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Otro tipo de fibra alimentaria, el almid\u00f3n resistente, tambi\u00e9n es fermentado por las bacterias intestinales, ejerciendo los efectos beneficiosos antes mencionados. Tambi\u00e9n contribuye a regular el apetito, al tiempo que muestra efectos beneficiosos sobre la regulaci\u00f3n de la glucosa en sangre y la sensibilidad a la insulina. El almid\u00f3n resistente se forma principalmente en los alimentos ricos en almid\u00f3n al enfriarlos despu\u00e9s de cocerlos. Tambi\u00e9n existe en alimentos ricos en almid\u00f3n crudos, como los pl\u00e1tanos inmaduros.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Por \u00faltimo, las fibras insolubles, como la celulosa y la hemicelulosa, aumentan eficazmente la masa fecal, disminuyendo el tiempo de tr\u00e1nsito de las heces en el intestino. Adem\u00e1s, inducen la saciedad, contribuyendo as\u00ed a la p\u00e9rdida de peso, y tambi\u00e9n presentan efectos antiinflamatorios.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En general, los hidratos de carbono son macronutrientes vitales que constituyen los principales combustibles energ\u00e9ticos, garantizando un funcionamiento \u00f3ptimo del cerebro y del organismo. Durante la actividad f\u00edsica, su contribuci\u00f3n cambia, activ\u00e1ndose diferentes sistemas energ\u00e9ticos en funci\u00f3n de la intensidad del ejercicio. Una ingesta suficiente de carbohidratos antes y despu\u00e9s del ejercicio es crucial para alcanzar el m\u00e1ximo rendimiento, mejorar la fuerza y favorecer la recuperaci\u00f3n. Adem\u00e1s, su impacto en la salud general tiene varias dimensiones. Mientras que el consumo de carbohidratos simples constituye un mecanismo fisiopatol\u00f3gico central para el desarrollo de trastornos metab\u00f3licos como la obesidad y la diabetes, el consumo de carbohidratos complejos, especialmente fibras diet\u00e9ticas, proporciona m\u00faltiples beneficios para la salud en general.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><br style=\"font-weight: 400;\"><br style=\"font-weight: 400;\"><\/p>\n<p><b>REFERENCIAS&nbsp;<\/b><\/p>\n<ol>\n<li><span style=\"font-weight: 400;\">Alghannam AF, Gonz\u00e1lez JT, Betts JA. Restoration of Muscle Glycogen and Functional Capacity: Role of Post-Exercise Carbohydrate and Protein Co-Ingestion. Nutrients. 2018 Feb 23;10(2):253. DOI: <\/span><a href=\"https:\/\/doi.org\/10.3390\/nu10020253\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><span style=\"font-weight: 400;\">https:\/\/doi.org\/10.3390\/nu10020253<\/span><\/a><\/li>\n<li><span style=\"font-weight: 400;\">Clemente-Su\u00e1rez VJ, Mielgo-Ayuso J, Mart\u00edn-Rodr\u00edguez A, Ramos-Campo DJ, Redondo-Fl\u00f3rez L, Tornero-Aguilera JF. La Carga de los Hidratos de Carbono en la Salud y la Enfermedad. Nutrients. 2022 Sep 15;14(18):3809. DOI: <\/span><a href=\"https:\/\/doi.org\/10.3390\/nu14183809\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><span style=\"font-weight: 400;\">https:\/\/doi.org\/10.3390\/nu14183809<\/span><\/a><\/li>\n<li><span style=\"font-weight: 400;\">DeMartino P, Cockburn DW. Almid\u00f3n resistente: impacto en el microbioma intestinal y la salud. Curr Opin Biotechnol. 2020 Feb;61:66-71. DOI: <\/span><a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1016\/j.copbio.2019.10.008\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><span style=\"font-weight: 400;\">https:\/\/doi.org\/10.1016\/j.copbio.2019.10.008<\/span><\/a><\/li>\n<li><span style=\"font-weight: 400;\">Jeukendrup A. Un paso hacia la nutrici\u00f3n deportiva personalizada: ingesta de carbohidratos durante el ejercicio. Sports Med. 2014 Mayo;44 Suppl 1(Suppl 1):S25-33. DOI: <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">https:\/\/doi.org\/10.1007\/s40279-014-0148-z<br \/>\n<\/span><\/li>\n<li><span style=\"font-weight: 400;\">Ludwig DS, Ebbeling CB. El modelo carbohidrato-insulina de la obesidad: Beyond \"Calories In, Calories Out\". JAMA Intern Med. 2018 Ago 1;178(8):1098-1103. DOI: <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">10.1001\/jamainternmed.2018.2933<br \/>\n<\/span><\/li>\n<li><span style=\"font-weight: 400;\">Maino Vieytes CA, Taha HM, Burton-Obanla AA, Douglas KG, Arthur AE. Nutrici\u00f3n de carbohidratos y riesgo de c\u00e1ncer. Curr Nutr Rep. 2019 Sep;8(3):230-239. DOI: <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">10.1007\/s13668-019-0264-3<br \/>\n<\/span><\/li>\n<li><span style=\"font-weight: 400;\">Margolis LM, Allen JT, Hatch-McChesney A, Pasiakos SM. Coingestion of Carbohydrate and Protein on Muscle Glycogen Synthesis after Exercise: A Meta-analysis. Med Sci Sports Exerc. 2021 Feb 1;53(2):384-393. DOI: <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">10.1249\/MSS.0000000000002476<br \/>\n<\/span><\/li>\n<li><span style=\"font-weight: 400;\">Mul JD, Stanford KI, Hirshman MF, Goodyear LJ. El ejercicio y la regulaci\u00f3n del metabolismo de los carbohidratos. Prog Mol Biol Transl Sci. 2015;135:17-37. DOI: <\/span><a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1016\/bs.pmbts.2015.07.020\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><span style=\"font-weight: 400;\">https:\/\/doi.org\/10.1016\/bs.pmbts.2015.07.020<\/span><\/a><\/li>\n<li><span style=\"font-weight: 400;\">Ormsbee MJ, Bach CW, Baur DA. Pre-exercise nutrition: the role of macronutrients, modified starches and supplements on metabolism and endurance performance. Nutrients. 2014 Abr 29;6(5):1782-808. DOI: <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">https:\/\/doi.org\/10.3390\/nu6051782<br \/>\n<\/span><\/li>\n<li><span style=\"font-weight: 400;\">P NPV, Joye IJ. Dietary Fibre from Whole Grains and Their Benefits on Metabolic Health (La fibra diet\u00e9tica de los cereales integrales y sus beneficios para la salud metab\u00f3lica). Nutrients. 2020 Oct 5;12(10):3045. DOI: <\/span><a href=\"https:\/\/doi.org\/10.3390\/nu12103045\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><span style=\"font-weight: 400;\">https:\/\/doi.org\/10.3390\/nu12103045<\/span><\/a><\/li>\n<li><span style=\"font-weight: 400;\">Soliman GA. Dietary Fiber, Atherosclerosis, and Cardiovascular Disease. Nutrients. 2019 Mayo 23;11(5):1155. DOI: <\/span><a href=\"https:\/\/doi.org\/10.3390\/nu11051155\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><span style=\"font-weight: 400;\">https:\/\/doi.org\/10.3390\/nu11051155<\/span><\/a><\/li>\n<li><span style=\"font-weight: 400;\">Trumbo P, Schlicker S, Yates AA, Poos M; Food and Nutrition Board of the Institute of Medicine, The National Academies. Dietary reference intakes for energy, carbohydrate, fiber, fat, fatty acids, cholesterol, protein and amino acids. J Am Diet Assoc. 2002 Nov;102(11):1621-30. DOI: <\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1016\/S0002-8223(02)90346-9\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/doi.org\/10.1016\/S0002-8223(02)90346-9<\/a>\n<\/p>\n<p><\/span><\/li>\n<li><span>Wu J, Yang K, Fan H, Wei M, Xiong Q. Targeting the gut microbiota and its metabolites for type 2 diabetes mellitus. Front Endocrinol (Lausana). 2023 Mayo 9;14:1114424. DOI: <\/span><span>https:\/\/doi.org\/10.3389\/fendo.2023.1114424<\/span><\/li>\n<\/ol>\n<p><br style=\"font-weight: 400;\"><br style=\"font-weight: 400;\"><br style=\"font-weight: 400;\"><\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right;\"><b>Nutrici\u00f3n<\/b><\/p>\n<hr>\n<p>&nbsp;<\/p><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Over the years, social media has fostered a negative view towards carbohydrate (CHO) consumption, advocating that dietary patterns aiming at weight loss should limit or even exclude carbohydrates. These beliefs intensify the debate about the dietary intake of the three primary energy sources (carbohydrates, proteins, and fats) during rest and physical activity. Individuals derive about [&hellip;]<\/p>","protected":false},"author":1,"featured_media":4417,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-4405","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/qelizaesthetics.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4405","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/qelizaesthetics.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/qelizaesthetics.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/qelizaesthetics.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/qelizaesthetics.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4405"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/qelizaesthetics.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4405\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/qelizaesthetics.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4417"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/qelizaesthetics.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4405"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/qelizaesthetics.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4405"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/qelizaesthetics.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4405"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}